domingo, 20 de noviembre de 2011

And so I face the final curtain.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Creí viajar en nubes de verdad, nebulosas de polvo de estrellas sinceras y asteroides que conducían más alla de la Tierra. Sentía el amor, no esa clase de amor que te produce escalofríos de los pies a la nuca, amor de amigas.
Probé el sabor de los abrazos con alcohol y las verdades escupidas como dardos. Las despedidas en el portal a sabiendas que mañana nos veríamos con las pestañas aun recelando por el sueño. Aún así, aseguré que eran ciertas, verdaderas y únicas. Ya me ves, sola; es todo tan relativo como que estamos aquí.
Van y vienen, solo ella se quedó desde el principio hasta el final. Desengañarse y sujetarse a la adversidad de los sueños esparcidos en una acera cualquiera de la ciudad más bonita del mundo. El vuelco de la felicidad, tan engañosa con su presencia, como las supuestas amigas disfrazadas de jóvenes señoritas.



Parece feliz, pero solo es la extraña apariencia de una noche con ellas.

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