viernes, 11 de noviembre de 2011

Yesterday.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Olor a café recién calentado al microondas. Olor a celulosa de folio reciclado. Olor a estrés, a sueño, ganas de salir, a querer verlas, a desear de nuevo el ayer. No me queda ni un ligero rastro del dorado veraniego y las endorfinas que produce el sol han desaparecido. Me ahogo entre apuntes filosóficos, que por mucho que Platón cambiase el mundo, mis amigas y yo, nos lo comemos con cambios o sin ellos.
Cómo desearía que Alejandro, si Sanz, me transportase a un de sus canciones. Que daría todo por escapar de aquí, una pirueta del destino que me colocase en mitad de la nada. Seamos pragmáticos y volvamos a renacer de nuevo.
¿Qué fue de aquella a la que  nada se la resistía? ¿Aquella que demostró que podía con eso y mucho más?
Recuperémosla hoy, ahora, ya.
Imitemos la filosofía, pero dejemos de plantearnos preguntas que el saber es incapaz de comprender, porque hoy no es un día especial sino quieres que lo sea. Hazlo Ly. Lady. Vuela alto mientras puedas.
Peléate lady con suspiros contra esas provocaciones, que tanto cuestan ignorar.
Con el único objetivo de la contemplación.

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