miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inevitablemente.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.

El gris avanzaba furtivamente por los poros de su piel e invadía los corazones más selectos de la casa. Le gustaba ese color, su sobriedad y el poder de seducción que en tan oscuro tono era primordial. En un inútil intento de cambio, se pintó las uñas del rojo más brillante que encontró; no era su color, lo sabía.
Ella siempre fue de las grises, de las oscuras, las frías. Y aunque pudiese disfrazar con otros tintes la esencia de su alma, sus pensamientos siempre rondaban el límite entre el bien y el mal. Y a pesar de los esfuerzos que juntas emprendimos no quiso saber nada de la irrealidad.
Se entregó a la fuerza de atracción procedente del interior.
Se dejó llevar por el frío de las tardes invernales y el calor de las castañas en Santander.
Se limitó a vivir sin amor.
A disfrutar de las rumbas improvisadas en una clase repleta de sueños sin cumplir.


Dar la espalda, mientras la cara es surcada.

martes, 27 de diciembre de 2011

Aquellas navidades grises.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.

Aquellos años la Navidad todavía conservaba cierto aire de magia y misterio. La luz en polvo del invierno, la mirada y el anhelo de las gentes que vivían entre sombras y silencios conferían a aquel decorado un leve perfume a verdad en el que, al menos los niños y los que habían aprendido a olvidar, aún podían creer.


Volver al principio, desde el final.

Unas navidades, sin felicidad, sin la persona más querida y odiada, sin ellas, sin mí.


domingo, 18 de diciembre de 2011

A bientôt...

Cuando abandonas tu sueño, mueres.

Se sentía colérico, no como el que se irrita por el fracaso de una nimiedad, ni su cólera nacía como la del tonto sacada de los pozos de  la nada para disiparse mediante un reproche una maldición. Era la suya la ira peculiar de los temperamentos ardientes despertados por el súbito aniquilamiento de una esperanza que les hacía pensar que la felicidad elegida estaba en verdad al alcance de la mano. En tales casos, ningún intermediario logrará despejar la pasión. La querella es contra el hado.
                                                                                                                                                       Ben Hur
No es bonito ver como acaba un año vacío de sensaciones.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Viernes por la noche.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Es la oscuridad de la noche de un día gris vapuleado por el viento más fiero jamás sentido.
Es ver como la juventud se te escapa con alas de gorrión, porque se ocultó tu belleza tras las plumas teñidas de gris más brillante de la fiesta. No pudiste plasmar la vida en una imagen real porque la disfrazaste de dureza.

Una cólera inútil, créeme, con fuego dentro del alma quemando los resquicios de melancolía. Que los triunfos se reducen a pequeños éxitos rutinarios que no me sorprenden, son los de siempre, los que producen pequeños placeres instantáneos tan fáciles como un diez en química.

Se sienta con cuidado en la silla de diseño básico, tratando de fingir que su sonrisa no es triste, ocultando que los dramas se reflejan en una mirada sin color específico. Pasan las horas lentas, parsimoniosas entre abrazos vacíos y silencios rotos. Ella quiere escapar. Quiere creerse especial y superior, porque es de las que la gusta sentirse el centro de atención y perderse entre la multitud a ritmo de rumbas flamencas.


No puede ser, se van mis días.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Avec amour.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Intento buscar Nueva York, pero aún queda algo de París en mí.
Son tardes como las de hoy en las que borrar malos recuerdos precipita a recordar los mejores. Amigas, sonrisas, miradas, besos en el aire...
Trasladarte un par de años al pasado y verte desde un perspectiva diferente, cambiada, idiota. Un niña que busca, y cree que en unos meses la felicidad caminará de su lado; sin ser consciente de que solo durante aquellos seis días lejos de su casa podía dibujar sonrisas de color blanco. Lo mejor, lo superior.
Directa a la boca del metro parisino deleitándose entre sueños compartidos con aquellas que se fueron y las que aún estaban por llegar. Gritos de locura hormonal, que en la actualidad son silencios de soledad.
Refugiándome entre paseos de inmadurez con compañía ausente pero presente.

Sentir de nuevo aquel paseos a orillas del río de los sueños quinceañeros.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Abrir paso a golpe de notas desafinadas.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Esas lágrimas alcohólicas supusieron el final del principio, por que es lo mismo. Se destiñeron los perdones equivocados y los sufrimientos almacenados en un baúl cuya llave era una noche.  Alivio. Y nueva, de nuevo.
Mudar de piel, de pensamientos, de los besos nunca dados, de los labios pintados de rojo pasión aunque nunca apareciese. Aire renovado y respirar hondo. Subir para no bajar nunca. Superficie terrestre que he alcanzado tras una lucha acuosa mojada, he vaciado el océano que creé tras años de contención emocional. Después de una abstracción un tanto absurda hablemos claro.
Que nadie ha descubierto el verdadero color de mis ojos y eso lo explica todo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Remember to let her into your heart.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Lunes de domingos. Devorando géneros cinematográficos con el deseo  de creerme newyorkina y pensar en navidades efímeras. En más blanco que negro. Adiós exámenes, hola libertad.
Estudiándome, otra vez, pero mis teorías no se sostienen, nadie las apoya ni las refuta. Los problemas se agolpan para dejar paso a Soledad, que sin miedo pasa entre ellos para darme el beso más profundo de mi vida. El único de ninguno. Si no me he conocido, no podreis vosotros. Puedo esperar algo especial , pero no será más que vulgar; sin buscar la notoriedad, sin que la espontaneidad encuentre su acto final.

L.L.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Sophisticated.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.

Agarrotada, con la tensión presente en cada músculo que mueves sobre las letras que constituyen palabras que dan lugar a biomoléculas. Y suspiras tratando de abstraerte de tanto conocimiento absurdo porque lo que realmente quieres saber es la vida, así de lleno. He muerto y he resucitado.
Hoy soy Brigett Jones, aunque me gustaría ser Holly. El lunes podré describir la felicidad, y vivir, con todo su significado. Parece que la tempestad se ha calmado pero no me voy a confiar; las echo de menos. Es inútil querer perderse entre recuerdos, y mis deseos a corto plazo es el amor a primera vista con la botella de vodka más cara, y una dosis de sonrisas ocultando la verdadera esencia, de una juventud, que no lo es. En un rincón de mi mundo ansío sin medidas, ni limitación de forma y extensión. No eres como las demás porque eres Lady.