viernes, 6 de enero de 2012

Esa risa nerviosa.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.

Un despertar temprano, con sabor a roscón de reyes agotado por una demanda superior a la esperada, un día mágico tintado con la alegría de niños y la decepción de los jóvenes. Con una cartera de Vuitton más falsa que la sonrisa que les dediqué, más verdadera que un pensamiento absurdo.
Ansiando esas rebajas que me permitirán ser reina durante un par de horas, esas risas nerviosas que causaron el fin de la ironía.
Pasa el tiempo y nos sentimos seguros demasiado pronto.

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