jueves, 8 de marzo de 2012

Secuelas de la primavera.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.
Semana de profunda oscuridad. Literal. Con la factura de la luz como servilleta y la cuenta de mamá a cero.Con frío en los huesos y hielo en el alma. Con escusas que ocultan lo que hay detrás de mi imagen de chica bien. Con unos exámenes estudiados literna y sobresalientes de satisfacción. Con el pelo sucio y nuevo corte.
Con más ganas que nunca.
Y llegó una tarde de frío de marzo con mi abrigo marinero y unas manoletinas, y Paola, y sus besos, y su mirada que contenía el océano con barcos de amor. Con confesiones a la luz de la farola de siempre, y hablar sobre todo y sobre nada, sobre lo que fuimos y  lo que somos, sin olvidar lo que seremos. Con media sonrisa en la cara recordándonos y con el miedo a olvidarnos. Con manos temblando por la amistad de años contenida en cuatro abrazos. Con pestañas rubias y morenas.
Sin luz o con ella, la oscuridad nunca fue un problema.

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