sábado, 14 de abril de 2012

Ladies in Bilbao.

Cuando abandonas tu sueño, mueres.


Coger un autobús de madrugada entre los bostezos y sonidos grutales que indican que el silencio es la mejor opción. No íbamos lejos pero cualquier pedazo de calle o cafetería que defiende su esquina era el mejor hotel para disfrutar. Los pies dolían y se quejaban porque nos refugiamos en tiendas llenas y vacías; la espalda pedía a gritos un asiento mientras juntas, ella y yo nos reíamos de nuestra amistad y de las demás que nos abandonaron por nuevos amores o antiguos besos. En realidad habíamos vestido una soledad incipiente con conversaciones de jóvenes viejas. Hablamos de política, de su sexo y de la falta del mio, de amor, de que quiere ser politóloga y de que yo me he perdido sin mapas. Ly necesitaba que yo velase por su sagrada siesta. Resistimos con un paraguas plegable el temporal y andamos como intelectuales creyéndonos en París a una hora de casa. Juramos conservar recuerdas a pesar de lo que ocurriese mañana.

martes, 3 de abril de 2012

Poupée.

Andares de soberbia y una mirada altiva que no expresa o lo hace en demasía.

He suspirado pocas veces en mi vida, y a ser sincera encuentro inútil eso de derramar lágrimas de esas que surcan tu rostro acompasando el sonido de la congoja. He preferido ahogar los lamentos y fingir sonrisas equivocadas.
Por fingir, finjo hasta quien soy y ni las más cercanas a los ojos de color indefinido son capaces de descubrime.
Y ahora duermo al lado de una puerta derribada por mi más secreto amor, mi hermano, que en una ensoñación destruyó hasta su propia razón. Y puedo hablar de amor, mientras está encerrado tratando de olvidar y yo en plena libertad procuro solicitar un billete al futuro cuyo destino sea normalidad. No es rebeldía ni adolescencia furtiva, son sus problemas frustrados quienes provocan su rabia imparable. Es hora de abandonarlo pues esto supera hasta las mentes más selectas. 











Hoy he cuestionado la justicia. Hoy he concluido que en este piso de una avenida santanderina las desgracias hacen cola para obtener un trabajo. Es la crisis.
Evasión inevitable mirando un bahía desde una perspectiva gris, con una mano en la blazer empolvada, y otra agarrando, sujetando esta existencia. Existencia sin amores, sin pasiones y algo más de una década buscando una gabardina oscura para descansar.