miércoles, 27 de junio de 2012

Mes amies dans un été.

Santander ha despertado de un invierno eterno, está activa y me ha recibido con un caluroso abrazo, salpicándome con sus olas frías. Mientras se despereza me regala un bonito San Juan, tras una victoria imponente sobre Francia celebrada con las miradas del chico  más raro del Cormorán. Ese chico que me persigue hasta la playa e infunde timidez a raudales, dedicándome unos segundos en su mente.
Soy consciente que estoy viviendo algo parecido a la felicidad, una realidad etérea provocada por un exceso de sol y de bailes que llegan más tarde de lo permitido. De los besos bañados en aftersun para Lydia y en bronceador para Carmen, un poquito de cordura para Andrea, y de nostalgia con destinataria Paola, y con mucha pasión para Blanca.
Y aquí con un vestido blanco y las piernas ya morenas empieza el verano más bonito de mi vida.


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