domingo, 28 de octubre de 2012

Esta noche es para que la subrayen.

Sobrepasados los diecisiete. Pasadas las doce, y su pelo casi negro. Ellas volvían a perderse entre las calles del frío octubre o se revolcaban en sábanas húmedas, mientras yo olía a papel tintado recién impreso, a bolígrafo de punta fina y a VOGUE. Los domingos lo eran más que nunca y lo sábados solo crecían en las pestañas de las satisfechas. Ellas que volvían a los amores de invierno sin que ni siquiera yo hubiese terminado  los de verano. Ellas que huían entre copas de mi compañía intelectual, para abrigarse en fuertes abrazos que intuían sexo juvenil a raudales. Ellas que seguían subidas a tacones de aguja para llegar a sus labios más fácilmente, yo que había bajado a las bailarinas por aquello de recuperar la esencia. Ellas que crecían rápido, yo que leía novelas a ritmos insospechados. Ellas que apostaban por el fucsia en las uñas, yo que me decantaba por el borgoña o la francesa como infaliblemente infalible. Ellas y yo. El principio del fin. 

miércoles, 3 de octubre de 2012

Otoño, octubre.

Hay meses que son vitales, claves en nuestra existencia y Octubre es uno de ellos. Todo gira en torno a la redondez de su  o y a los recuerdos que arrastran sus letras. Los escritores hacen de Octubre su mes estrella dedicándole lineas de esas que se pierden en los cajones, los estudiantes se pierden en su curva y yo espero que alcance su mitad y sumar un otoño más. 

De ese verano del 12 solo quedan cuatro fotos espontáneas con cinco o seis sonrisas sin forzar, un primer beso en el faro, el sabor a playa y una marca de biquini sin definir. Y llega mi octubre con blazer y foulard y me abraza en seco, huele a examen, a noches de recuerdos y risas descolgadas, a amores de invierno que no llegan hasta primavera. Acostumbrada a la soledad y comprendiendo la dificultad de saber quererme guardo las miradas de sol y saco las altivas. Para quienes me echaban de menos. Milady ha vuelto.