miércoles, 2 de enero de 2013

Sigue

Comienzo hablando de inicios. Que a todos nos gusta aquello de "volver a empezar de cero" aunque sabemos que ya sumamos hasta con decimales las derrotas, los fracasos, las decepciones y los besos lanzados al aire desde la acera húmeda de una calle mojada por las lágrimas.
Punto y a parte.
Este año el gordo acaba en trece.
Todos seguimos igual. 
Pero este año el gordo acaba en trece.
Ya no ensucio ningún papel áspero con propósitos que nunca llegarán a cumplirse.
Ya no deseo desayunos con diamantes ni romances inolvidables.
Ya no escojo ropa interior de color rojo para despedir la noche más triste del año.
Ya no dedico las doce campanadas a recordar personas, ciudades, momentos o el beso que nos dimos.
Ya no como uvas.
Ya no te pienso.
Comenzamos. De diez. Ya luego restamos si es necesario. Recitaré mi credo del dos mil trece.

Creo en mí. Creo que Selectividad me proporcionará grandes resultados. Creo que no tengo ni idea de que voy a estudiar. Creo que no voy a estudiar al día. Creo saldré todos los sábados y cerraré las calles. Creo que será inútil lo de no beber alcohol. Creo que varias Universidades separan vidas de amigas en ciudades lejanas. Creo que echaré de menos. Creo que los recuerdos invadirán mi casa por unas horas. Creo en el amor. Creo en Dios. Creo la elegancia y el buen gusto como forma de educación. Creo que la soberbia me acompañará. Creo en querer. Creo que cumpliré la mayoría de edad. CREO QUE ESTE AÑO PROMETE. Creo que la negatividad forma parte de mí. Creo que seguiré creyendo en mí.