domingo, 21 de abril de 2013

Nos hemos hecho mayores y eso jode.

Mayo me está esperando con sus aires de superioridad.
Con una Selectividad a punto de comenzar y los finales que se disfrazan de principios.
Que ellas crecían y yo me anclé en una nebulosa de estrellas que no existían. Los bares ya no saciaban la sed, ni siquiera esos besos que se daban por el ansia de querernos conseguían ahogar las penas. Esas penas que acechaban hasta los domingos soleados en soledad.
Ya no me quedaban novelas por leer, ni las ganas de creer, ya no estudiaba y la superación se convirtió en utopía. No había un tú, ni un yo. Ni un ellas y yo.
Las veía tan mayores, tan seguras, tan de comerse el mundo y los labios de sus amantes, tan de devorarse y sudar sábanas.
Yo que no me había estrenado, ellas que ya tenían las bocas gastadas.
Se respiraba fracaso y el éxito de los elegidos. Yo estaba en medio.
Hacía sol y frío, me podían las ganas de perderme en tu cuerpo, de bañarme en el Sardinero, de querernos.
No sonreía con franqueza.
La seguridad se tiñó de in.



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