domingo, 14 de abril de 2013

Que ya no queda nada

A tres semanas de acabar el curso de las decisiones, que aún están sin tomar. Prefiero tomar un gintonic que decidir donde pasar los próximos años. 
La sociedad está en crisis, en la descomunal crisis de valores que ha conseguido absorber a los más imbéciles. Que ya nadie te invita a copas, cafés o a pasear por el Palacio, nadie se presta a dejar su chaqueta en las noches frías y se creen que un whatsapp a última hora sirve como mensaje de amor (sin botella). 
Quiero abandonar el barco pero hasta para eso me falta valor. Dejarlo todo por algo (¿mejor?).
Sobrevaloré mi inteligencia y ahora me abandona por otras. Yo misma creí que me comería el mundo y la soberbia cegó la mediocridad. 
Todos esperan mi caída en soledad, zas, sin más, verme abajo. Yo egolatra que me consideraba tan alta. 
En el suelo al ras de los sentimientos, rozando la humanidad, fría de nuevo, alejándome de la posibilidad de amar.

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